Cuida lo que lees y evita noticias sensacionalistas en tiempos de pandemia

Las pandemias son tiempos de mucha incertidumbre y ansiedad. Se está viviendo ahora, desde marzo de este año. Se ha vivido en 2009, cuando México se enfrentó a la influenza A H1N1. Y se vivió a principios del siglo pasado alrededor del mundo con la gripe española.

Las autoridades, ya sea el gobierno de cada país u organizaciones mundiales como la OMS, tienen la responsabilidad de informar con veracidad al público sobre lo que se sabe y de lo que se planea hacer en este tipo de situaciones, así como tratar de tranquilizarlo para evitar histeria y pánico.

La OMS es la organización encargada de informar al público de lo que se sabe sobre enfermedades

Sin embargo, los medios de comunicación, como los periódicos o la televisión, parecen no querer compartir esta responsabilidad.

Los encabezados de los periódicos tienden a tener un enunciado inflamatorio e impactante para llamar la atención de los lectores, y no fue hasta recientes años que la gente se ha quejado de este hecho, ya que pueden exagerarse cuando en realidad el contenido de la nota es algo puramente informativo y normal.

Generalmente, se puede entender, e incluso hasta aceptar, el uso de esta estrategia, ya que es lo que más gusta a las personas al leer el periódico.

No obstante, nos encontramos en plena pandemia. No es oportuno, sano, ni veraz estar poniendo encabezados sensacionalistas para atraer la atención, especialmente cuando se trata del coronavirus. La población se encuentra estresada, desesperada y ansiosa, ya sea por estar en confinamiento, o porque tienen que salir a trabajar con el riesgo de infectarse. Las malas noticias bajan la moral de la población.

Hay una delgada línea entre tener que decir la verdad, para informar al público, y decir cosas que simplemente van a causar más ansiedad.

Las compras de pánico son consecuencia de desinformación durante crisis mundiales

Por ejemplo, hace unos meses, vi una noticia en redes sociales con un título que hablaba sobre nuevos casos de la peste bubónica en Mongolia. Así mismo, varios periódicos y revistas prestigiosas reportaron lo mismo.

Cualquier persona promedio pensaría “¿Cómo puede ser, si la peste es de hace siglos?” “¿A poco nuestra suerte es tan mala?” “No se puede lidiar con dos pandemias a la vez”, entre otras cosas. Simplemente por leer el encabezado. Y muchas personas no leen la noticia completa.

Ahora bien, lo que probablemente no sepa la persona promedio, es que la peste nunca se erradicó, y que al día de hoy se registran miles de casos anuales. La tasa de mortalidad es del 11%, que es bastante alta, pero en la actualidad, la infección es poco común, y los antibióticos son usados para tratarla. Si se vive en un país desarrollado, es muy poco probable que una persona infectada muera.

Y no estoy tratando de minimizar el riesgo de infección. Lo que quiero decir es, si nunca se ha preocupado de la peste anteriormente, no tiene por qué empezar ahora. La enfermedad es más prevalente en África, muy lejos de aquí. Así que, a menos de que esté planeando un viaje a Madagascar, no debe de preocuparse.

Por otro lado, tampoco hay que ser demasiado laxos cuando se trata de pandemias.

En 1918, cuando la gripe española daba la vuelta al mundo, muchísimos gobiernos se abstuvieron de informar a sus ciudadanos sobre la existencia de este virus. ¿La razón? La Primera Guerra Mundial. Se consideró que anunciar que había surgido un nueva enfermedad iba a bajar la moral de los soldados que estaban peleando. El primer país en reportar casos de esta nueva gripe fue España; de ahí salió el nombre por el que la conocemos hoy en día, no es porque ahí empezó.

En Estados Unidos, el gobierno daba la verdad a medias, o simplemente mentía, cuando se preguntaba sobre la enfermedad. Pero la realidad que vivía la población era otra. La gente veía como sus vecinos morían. Pasaban camiones a las casas para recoger a los muertos. Se reportaba incluso que la gente moría de hambre, porque no querían salir de sus casas para evitar infección.

El miedo logró apoderarse de la población, justo lo que quería evitar el gobierno. Y muchas de las muertes de esa enfermedad pudieron haber sido prevenidas si se hubiera avisado a tiempo sobre algunas medidas y precauciones que se podían tomar.

Se estima que 50 millones de personas murieron durante la pandemia de la gripe española en 1918-1919

Informar sí va a causar cierto sentimiento de ansiedad. Pero no decir nada va a causar que las personas sientan desconfianza, y no van a saber qué se tiene que hacer para poder evitar que la enfermedad se propague.

A fin de cuentas, se debe de encontrar un balance entre dar la información más precisa y evitar pánico en masa. La credibilidad de los gobiernos y las organizaciones mundiales también juegan un rol importante en cómo se va a sentir la población general ante una crisis de esta magnitud. Decir la verdad hace que aumente esa credibilidad. Si se quiere salir de este tipo de situaciones, los ciudadanos tienen responsabilidad para seguir las recomendaciones del gobierno, pero así mismo, el gobierno debe de poder asegurar a las personas que están en buenas manos.

Referencias

Centers for Disease Control and Prevention. (2019). Plague FAQ | CDC. Recuperado 3 de septiembre de 2020, de https://www.cdc.gov/plague/faq/index.html#mortality

Institute of Medicine, Board on Global Health, Lemon, S. M., Mahmoud, A., Mack, A., & Knobler, S. L. (2005). The Threat of Pandemic Influenza: Are We Ready? Workshop Summary (1.a ed.). Recuperado de https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK22156/pdf/Bookshelf_NBK22156.pdf

World Health Organization: WHO. (2017). Peste. Recuperado 3 de septiembre de 2020, de https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/plague

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